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Oura Ring y la moralidad en los productos
Los 3 modelos de negocio que están reinventando la venta de productos físicos
Hace tiempo sigo de cerca una marca que cambió las reglas del juego.
El producto: Oura Ring, un pequeño anillo que mide pulsaciones y otras métricas.
Parecido a un smartwatch, pero en formato anillo.
Hace unos 3 años lo vendían por unos 300 €.
¿Caro para un anillo? Sin duda. ¿Accesible para todos? No. Pero ese era el punto: sabían perfectamente quién era su avatar.
No lo veías en cualquier muñeca. Solo en atletas de élite, ejecutivos obsesionados con su salud y, de vez en cuando, en la mano de algún famoso.
El precio no era un problema. Era parte del producto. Igual que en el lujo, el precio era uno de sus beneficios para su avatar.
Pero Oura entendió algo más.
Quien podía pagar 300 € por un anillo, también podía pagar una suscripción mensual.
Y eso era oro. Ingresos recurrentes. Flujo de caja más predecible. Margen más alto.
Así que cambiaron el modelo.
Ya no solo vendían un anillo. Vendían una experiencia completa: acceso a la app, métricas exclusivas, la emoción de controlar tu rendimiento y tu salud al detalle.
Críticas hubo, claro. Pero curiosamente, venían de quienes no eran su público.
Cuatro años después, las cifras hablan solas:


Para mí, Oura es el Adobe del hardware.
Adobe estaba a punto de hundirse. Pero entonces pasó de vender licencias a vender suscripciones y lo reventó.
Hoy, Oura hace lo mismo. Un hardware físico con capa tecnológica y modelo de suscripción.
Es la revolución silenciosa del sector y otros le siguen.
Hace poco hablábamos del caso Whoop y cómo Cristiano Ronaldo entró en la compañía. Otro ejemplo de hardware convertido en servicio.
Y cada vez hay más empresas migrando hacia este modelo.
Asi que veamos los 3 principales modelos de negocio para vender hardware hoy:
1. Hardware-as-a-service
Pagas por el dispositivo, pero si no pagas la suscripción el producto no sirve para nada.
Ejemplo: Whoop. Te envían la pulsera gratis, pero sin pagar la cuota no ves ni un dato.
Ejemplo: el último Oura Ring. El producto es el pack completo: anillo + suscripción.
2. Servicios sobre hardware
El dispositivo funciona por sí solo, pero puedes pagar para desbloquear más.
Ejemplo: BMW y Tesla. Los coches llevan asientos calefactables instalados, pero los desbloqueas pagando una cuota.
Ejemplo: PlayStation. Quieres jugar online: paga la suscripción.
3. Consumibles
Vendes un “dispensador” y luego cobras por el “consumible”.
Ejemplo: Nespresso con las cápsulas.
Ejemplo: Kindle con los libros.
Aquí el reto no es solo fabricar el hardware y el consumible, sino montar un sistema logístico.
La moralidad
Ahora… ¿es todo esto moral?
No siempre.
No nos engañemos. A veces estos modelos son trampas puras al consumidor que lo retienen por no haber tomado una decisión premeditada y bien estudiada.
Y hay que ser honestos, no todo vale.
Hace años el mercado de las afeitadoras para hombres vivió una revolución.
Dollar Shave Club. ¿Te suena?
Te vendían una afeitadora y luego en un servicio por suscripción te enviaban cada mes cuchillas nuevas y espumas para el afeitado.
En U.S.A. triunfó. El tenlo ahora y paga después allí triunfa, el comprar a crédito, la suscripción.
Aquí sin embargo esta misma empresa no llegó. Ni esta ni otra con un modelo similar.
Diferentes culturas, economías y tendencias de consumo. Somos más ahorradores, más responsables y más cerrados a la tecnología e innovación como conjunto de la sociedad.
Dejando al margen esto, el producto y el modelo de negocio en sí es moral.
Tiene sentido para la empresa el modelo en sus flujos de caja y la planificación de stock.
Para el usuario también lo tenía porque programaba sus entregas y le otorgaba comodidad pudiendo cancelar en cualquier momento sin costo y siendo consciente de las otras alternativas existentes en el mercado como ir al propio supermercado.
Lo mismo con Knoweats o Amazon Kindle. En mi opinión, moral.
Vamos ahora con Nespresso y sus cápsulas.
¿Es esto moral? ¿O es más bien una trampa para el consumidor?
Quizás pensemos que es moral porque así lo concebimos y lo hemos aceptado.
Pero seamos honestos…
¿Hacer una máquina que vendes a precio de coste y luego venderte unas cápsulas patentadas que deben ser de un tamaño particular para poderse utilizar con tu máquina?
Tiene mérito la estrategia y el sistema que montaron.
¿Pero es moral?
NO.
Es una trampa absoluta.
Te encierran, juegan con el coste hundido, con el dolor de perder el precio que pagaste por la cafetera y generan márgenes tremendos en la venta de cápsulas con su patente.
¿Ejemplo de moralidad en la venta de café con un modelo similar? Incapto.
Venden una máquina de café y un grano de calidad en un modelo por suscripción, pero sin obligarte a ello.
Si estás contento con su servicio y producto posiblemente te quedarás con ellos, pero no hay un coste hundido ni exclusividad.
Eso si es un buen ejemplo donde el consumidor siempre tiene el poder sin trampa ni cartón y escogerá la empresa libremente en base a su criterio si así lo considera y sin ningún coste hundido de por medio.
Y hasta aquí.
Te veo la semana que viene con más.
Si te ha gustado, compártelo con alguien cercano que te importe.
Un abrazo,
Alex.