Haciendo un buen MVP

Simple, adorable y completo. Y un ejemplo de cómo no hacerlo.

Has estudiado un mercado y descubierto un segmento de clientes potenciales desatendidos.

Crees que existe para estos una necesidad no resuelta por la que estarían dispuestos a pagar.

Por ahora es una hipótesis, así que toca validarla…

¿Siguiente paso? Hacer un MVP.

Ya sabes, el producto mínimo viable. Y con ello, buscas recoger un feedback.

¿El problema? He visto grandes empresas lanzar un MVP con una hipótesis a validar y con un producto y funcionalidad principal que no funciona y que no prueba nada.

Y si no pruebas la hipótesis y la necesidad de tu cliente, no aprendes. Y si no aprendes, no sirve de nada tu MVP.

Y este error es muy común. Mucho más de lo que imaginas.

Por eso hoy voy a hablar de cómo hacer un buen MVP.

Y, con el permiso del gran Jason Cohen, voy a introducir el concepto del SLC para hacerlo.

Simple, Lovable and Complete.

O simple, adorable y completo para nosotros.

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Vamos con ello.

Déjame exponerte un caso real…

Hace poco veía una multinacional (top 3 en su sector y que prefiero mantener como confidencial) que sacaba un chatbot en su página web.

Un MVP lo llamaban estando orgullosos.

Decidí probarlo e investigar un poco. ¿Ves la nota powered by Gleap?

Vamos a visitar Gleap…. Y lo ponen fácil de hecho. Solo hace falta pinchar en el logo para sacarte de su página web e ir a la de esta empresa proveedora del Chatbot. Insisto, hablo de una gran multinacional…

Este es el pricing del producto:

¿Adivinas cuál utiliza esta súper multinacional?

Sí, el primero, el más económico, el que tiene el branding de Gleap.

Ojo, y esto no es lo peor…

Si vas al producto ves que con este plan ni siquiera tienes un chatbot con IA. Además, no lo puedes alimentar con data propia.

Es decir, esta empresa en cuestión vende un producto técnico ya de por si complejo donde es súper peligroso equivocarse. La importancia del servicio técnico es esencial, hasta tal punto que forma parte del propio producto en un mercado competido en el que sus clientes (B2B) tienen otras alternativas.

Y alguien coge desde dentro y decide crear este “MVP”.

Vaya…

No están acometiendo su funcionalidad principal (no llega a ser mínimo). Este “producto mínimo viable” no ayuda, no resuelve un problema (no es viable).

Y a cambio, ensucian la reputación de la marca, no están aprendiendo nada (el feedback no es efectivo) y todo ello a costa de frustrar a su cliente.

Y este es el problema de los MVP que circulan hoy en día. Simplemente no cumplen su cometido.

Así que, repasemos lo fundamental de un MVP:

  • Construir algo pequeño y que cumple un cometido.

  • Introducirlo rápidamente a mercado, porque el aprendizaje real sólo se produce cuando clientes reales utilizan un producto real.

  • Deséchalo o pivota si es un fracaso, o invierte si se valida el potencial.

Se entiendo el concepto creo, así que…

Redefinámoslo. ¿Cómo debería de ser un MVP?

Debería ser:

  • Simple, porque las cosas complejas no se pueden construir rápido y se trata de aprender antes de que te quedes sin dinero y sin fuerza de voluntad.

  • Adorable, porque los productos de mala calidad son insultantes y para tus clientes el amor prevalecerá sobre el hecho de que el producto tenga errores y funciones deficientes.

  • Completo, porque se supone que los productos cumplen una función y tus clientes quieren usar una v1.0 de algo sencillo, no una v0.1 de algo roto.

Bien, pongamos algunos ejemplos de buenos MVPs:

✔️ Twitter. 140 caracteres, nada más. RTs, trending y replys vinieron luego.

✔️ Southwest Airlines. Solo una ruta en sus inicios.

✔️ WhatsApp. SMS gratis.

✔️ Snapchat. Enviabas una foto que se perdía tras su apertura y no almacenaban nada de datos. Sin filtros, sin nada más (todo eso vino luego).

Y ya está. Todos ellos fueron MVPs extremadamente simples, completos y adorables por el cliente, que contaban con una única funcionalidad principal que validaba una necesidad.

Así que, asegúrate que si sacas un MVP a mercado es para validar que existe ese problema en tu segmento de clientes potenciales y que están dispuestos a pagar por tu solución.

Ojo, y no tiene porque ser siempre un producto terminado. Para validar un problema a veces basta con una simple landing page, un formulario o una campaña de crowdfunding.

Siempre dependerá del problema que quieras validar y del mercado, pero asegúrate que lo que construyas valide aquello que buscas probar.

Y para ello no se te deben olvidar los principios de arriba, porque tu tiempo y dinero son tus recurso más preciados.

Y el de tus clientes también.

Asi que ya sabes… tu objetivo es crear algo simple, pero completo y que tu cliente ame.

De qué hablaré la semana que viene

Ya va siendo hora de traer un caso de cómo haría crecer una startup en fase inicial.

Como siempre, proponiendo soluciones directas y haciendo un análisis detallado.

Eso sí, planeo hacerlo más ágil en su lectura e ir más al grano.

Ya sabes, más con menos, que a veces me gusta demasiado profundizar.

Que pases un gran fin de semana.